La novela cuenta la historia de la familia Compson, en una típica comunidad del sur de los Estados Unidos a principios de siglo, que en realidad es un territorio imaginario bautizado por Faulkner como Yoknapatwpha. Los Compson no se llevan muy bien entre sí, y además el apellido parece haber sido marcado para siempre por las tragedias. El menor de los hermanos, Benjy, es un enfermo mental condenado a ser recluido en la casa y a quien sólo parecen cuidar los esclavos negros. La mayor, Caddy, tiene una hija de un padre desconocido y termina escapando del hogar.
Quentin, eterno enamorado de Caddy, decide ahogarse en un río al no poder soportar la culpa de no haber cuidado de ella. Y Jason, el más brutal de todos, engaña y estafa a los de su propia sangre. Lo maravilloso es que Faulkner resume toda esta densa historia en solamente cuatro días. El ruido y la furia resulta ser un relato ardiente y profundo, que nos habla de la desintegración y de las complejas relaciones entre los humanos. Y todo eso escrito en un estilo narrativo único. Sería algo así como el guion de una telenovela inteligente y nutritiva para el espíritu, si tales cosas existieran.
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