Raphael Baroni emplea el concepto de “narrativa tensional” para así establecer el tipo de ansiedad popular producida por una narración enigmática, que alarga las resoluciones y genera estrés y tensión a través de actos repentinos o inesperados. Considerando la importancia de la tensión en la dinámica del desarrollo y del clímax de una obra de suspense, el recurso de la intriga es esencial. Del mismo modo, la construcción de una buena trama consiste en la desfiguración de la historia por un narrador apropiado, que tenga, precisamente, la intención de transformar la propia historia en un enigma.
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